Cronicas desde la montaña: Capitulo 3; El éxodo del martillo

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Cronicas desde la montaña: Capitulo 3; El éxodo del martillo

Mensaje por GralinHamer el Dom Ene 31, 2016 11:14 pm

El éxodo del martillo



El martillo de tormentas navegaba raudo y veloz, surcando las mareas del mar de Garok, desafiando valientemente a los escurridizos nagas y murlocs que amenazaban al navio.

-La noche es más oscura de lo normal Boltrox eso es un mal presagio, además de esa anormal luna roja, hoy se ha derramado mucha sangre en algún lugar; Debemos de llegar rápido a Gilneas y hablar con el rey Cringris sobre su unión a la nueva alianza. No es seguro que se aíslen tras las murallas en un Lordaeron devastado-

Manten tus ojos abiertos príncipe Thalin, que al alba llegaremos a puerto Gilneano . Esperemos que los habitantes de esa ciudad estén dispuestos, he escuchado rumores acerca de una maldición. Nada bueno sin duda para una reino asilado, descansemos mientras nos sea posible mi príncipe- dijo Boltrox mientras entraba en las recamaras y se acostaba en una hamaca…

¡Lamaur, lleva a tres de tus guerreros y protejan la fortaleza, den máxima prioridad a la reina Khaira! ¡Mixor, que tu gente ayude a la sacerdotisa khatrina a poner a buen refugio a los heridos¡ ¡Por la luz de los Naru! ¡Por el exodar! – Gritó el guerrero Wret - ¡Si exarca! – contestaron los draenei al unísono. Mi rey, debemos de retroceder, la potencia del fuego aliado podría inclinar la balanza a nuestro favor, por cada uno de los nuestros que caen, dos de esas asquerosas criaturas se levantan!, nos superan en numero! – Dijo Wret mientras derribaba a un necrófago cercano. Mi reino no caerá!- Dijo el rey – sin embargo tu consejo es prudente, volvamos a la fortaleza; ¡Dorma! Toca el cuerno, nos retiramos a la fortaleza.

Un poderoso cuerno resonó en el aire, llevando su mensaje a los exhaustos defensores y sobrevivientes de la cruenta batalla; ¡retirada! ¡A la fortaleza hijos de Garok!, ¡ Domki!, ¡repliega a tus hombres, que peleen a los pies de la montaña!, ¡Memoc, Señor!, ¡que los hombres retrocedan hasta las puertas¡ ¡Abran paso al rey!- Así fue como los hombres se batieron en retirada, heridos, mellados en el orgullo. Muchos murieron, muchos fueron heridos, los prados de Garok esa noche fueron teñidos de rojo. Un soldado moribundo, apoyado en su maza levanto la vista al cielo, y al ver la luna roja que se alzaba burlona y mezquina, la amenazo con el puño, casi ciego por la sangre que le cubría la cara- Fue eso lo último que vio antes que una flecha pechonada con horrendas plumas negras le atravesara la garganta.

Pero esa noche no habría descanso ni cuartel para la gente del rey, puesto cuando se acercaban a la fortaleza, El viejo soberano observo la visión más horripilante que sus cansados ojos vieron en toda su vida. Dun Garok estaba en llamas. Muertos vivientes asediaban las destruidas puertas y asesinaban a los ciudadanos que despavoridos corrían por sus vidas en una desorganizada huida. Vio enanos colgados en los árboles, defensores clavados a las paredes con estacas sangrantes, cuerpos mutilados o desfigurados, o soldados decapitados; nadie que estuviera en la entrada a la fortaleza se salvó del brutal ataque de los no muertos. Ni hombres, ni mujeres… ni niños.

El rey, impactado dirigió a sus escasas fuerzas a un asalto por recuperar la fortaleza, arrasando a los no muertos que profanaban la entrada, pelearon por los pasillos, en los salones, en las torres; Pero el rey tenia claro el lugar de mas importancia para el; La alcoba real. El buen rey corrió furibundo, ciego de ira descargando golpes a diestra y siniestra casi sin importarle quien recibía los justicieros hachazos hasta llegar a su alcoba; tres draeneis yacían muertos en el pasadizo, las espadas rotas y las paredes manchadas con la sangre, las luces en sus ojos luminosos había desaparecido. El rey con mano temblorosa abrió la forzada puerta de su habitación, temía por lo que encontrara dentro. Con mano temblorosa fue abriendo lentamente lo que antes fue una robusta puerta, con el hacha en la mano y el corazón encogido, penetro en la oscuridad del cuarto- lo que vio, le partió el corazón-

Una draenei hembra yacía en el suelo muerta con una espada atravesada en su torso, cuatro no muertos , desgarrados infectaban el lugar, y sentada cabizbaja  junto a la silla del rey cercana a la chimenea, se encontraba la bella reina Khaira herida mortalmente, con los cabellos sobre el rostro y su hermosa trenza deshecha. Sus ojos vivaces, ahora turbios, se llenaron de lágrimas de felicidad y de dolor al mismo tiempo al ver al rey. – Mi rey, as vuelto a mi…. Ho Grálin, mi hermoso Grálin abrásame amor mío que tengo mucho frio. ¿Escuchas esos cuernos? ¡debe ser Thalin que ha vuelto ya cubierto en gloria, debo de ataviarme con los mas finos vestidos para recibirlo!, debemos de celebrar un banquete en su honor… Mi rey, ¿Porque llora?, no debe de mostrarse débil, eres la inspiración de tu gente. Tú eres… el rey… de la montaña.- exhalo Khaira antes de cerrar esos ojos con una expresión de paz.

Wret el draenei, Domki el capitán, Nico el jefe de la guardia de arqueros, Memoc el senescal, y Khatrina la sacerdotisa guardaron un respetuoso silencio fuera de la habitación. La reina de Garok había muerto.

Desde el pasillo llegaba sonidos de pasos que apremiaban el ritmo hacia la recamara, de momento a otro un pequeño grupo de jóvenes enanos entraron en la cámara real; Enmudecieron al observar aquel lúgubre escenario.

-¡Padre! Pude reunirlos a todos, debemos de partir! La fortaleza ha sido…- La voz de Bandur, príncipe de Dhun Garok se cortó en seco por la sorpresa, igual de sorprendido y agobiado que sus hermanos presentes.

Ma..Madre!- Dijo la Princesa Freya con la voz quebrada al ver a su madre en medio de un charco de sangre- oh… ¡no!, ¡madre!, ¡madre! – gritó ella liberándose de sus hermanos que la retenían, corrió a abrazarla mientras que sus hermanos siguieron su ejemplo abrazando al rey que sollozaba en silencio.

-No puede ser, ¡como pudo pasar esto!- se lamentó Bandur mientras abrazaba un desconsolado Rhalin, El hijo menor de la familia real. Freya lloraba desconsoladamente mientras era abrazada por su hermano Ayar. - ¿padre….? – Dijo ayar mientras las lagrimas resbalaban por sus ojos, contenedores de pena e ira, ira elemental

Memoc fue el primero en hablar- Mi señor, la fortaleza está bajo ataque. Debemos de evacuar a los sobrevivientes, debemos refugiarnos en StromGarde. Debemos retirarnos por el viejo pasaje.

Las puertas han caído ya. Mis hombres luchan una batalla que no podremos ganar, Mi esposa ha muerto, mi hijo está lejos y mi fortaleza en llamas... Maritza, un último mandato te doy, as sonar la campana de los reyes. El pueblo debe de saber que su reina a muerto, Nico, corre veloz a anunciar la retirada a StromGarde, todos deben de partir. Wret, tu ayuda a sido de vital importancia, gracias, me gustaría que vengas con nosotros y lamento la perdida de tus hermanos. Ahora déjenos, que un heraldo parta rumbo a Gilneas, el príncipe thalin no debe de volver a Dun Garok, que comience el éxodo
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Morador de Dun Garok en el asedio de la ciudad
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